Desde que el Estado se hizo cargo de Aerolíneas Argentinas y Austral aportó 1.073 millones de pesos hasta el 31 de octubre último, según datos oficiales. Es decir, en un país donde mueren ocho niños de hambre (de acuerdo a información de la UBA), el dinero que el Gobierno destina a las empresas aéreas permitiría dar de comer a unas 330.000 familias en situación crítica.
Si el próximo miércoles el kirchnerismo en el Senado convierte en ley la expropiación de Aerolíneas Argentinas, el 21 de diciembre será el primer día en el que el Estado tendrá el comando de la línea aérea internacional y la de cabotaje, Austral. Pero ese es sólo el inicio de los problemas.
El Estado estatizará una empresa quebrada desde donde se la mire. La deuda de más de 3.000 millones de pesos es el comienzo. Para que funcionen las aerolíneas se deberán invertir unos 300 millones de pesos al mes.
Desafíos
El otro desafío será garantizar la operatividad de la compañía, que hasta ahora está excluida del clearing internacional (acuerdos aéreos) debido a los millones de dólares que se le deben a Iberia. Y como si fuera poco -con obligaciones por doquier y aviones escasos, otros viejos y muchos parados-, hacer frente a la creciente competencia.
Los desafíos no parecen preocupar demasiado al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, pese a que las empresas tienen un déficit diario de 11 millones de pesos, que actualmente paga el Estado, o sea, los argentinos. Estas son las cifras que informó el actual gerente general de AA, Julio Alak.
El funcionario señaló que durante su gestión, desde fines de julio cuando el Estado dejó afuera a la española Marsans, se recuperaron 18 aeronaves y las pérdidas operativas disminuyeron 100 millones de pesos.
Por otro lado, el informe elaborado por el Tribunal de Tasación de la Nación, señala que la mitad de la flota aérea está obsoleta, parte en condición de chatarra, y que el resultado financiero de todo 2008 será un déficit de 446 millones de dólares.
El Gobierno argumenta que la deuda no es tan grande. Es que el Estado es uno de los principales acreedores (un tercio de las obligaciones). Es decir, cuando quede firme la estatización de Aerolíneas y Austral, el Tesoro Nacional dejará de cobrar más de 1.000 millones de pesos.
Pasajeros se buscan
Para que las aerolíneas puedan volar, antes hay que llenar los aviones. Y a fin de lograr parte de este objetivo, hay que seducir a pasajeros de que no hay nada mejor que la línea de bandera celeste y blanca.
Pero la situación es mala. Según datos de AA, los usuarios han decaído un 40 por ciento en la última década.
Lógicamente, los espacios dejados por Aerolíneas y Austral, por carencia de naves, demoras y malos servicios, son muy bien ocupados por los competidores. Por ejemplo, Lan Argentina, que llegó a los cielos nacionales gracias al secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, posee parte del cabotaje, que oscila entre el 25 y el 35 por ciento, con una tendencia en ascenso.
Fuente: Diario El Tribuno (Salta) |