El inicio de las conexiones de transporte directo entre la República Popular China y la República Democrática China (Taiwán) tras 59 años de prohibición simboliza “el principio del entendimiento y el fin del enfrentamiento”, y potencia la competitividad internacional de la isla, declaró ayer el presidente taiwanés, Ma Ying-jeou, en el puerto de Kaohsiung. Consciente de que estaba ante un acontecimiento histórico, Ma se congratuló, en la ceremonia inaugural de los viajes marítimos de carga entre Pekín y Taipei, de este “importante logro” a seis meses de su toma de posesión, subrayando los beneficios económicos para la isla.
Los empresarios taiwaneses verán recortados sus gastos y el tiempo empleado en viajes, y la isla ahorrará unos 130 millones de dólares anuales en transporte, según cálculos oficiales. La apertura del transporte directo llega cuando el ambiente de inversiones en China ya no es tan beneficioso para los taiwaneses, tras reformas de las leyes laborales y medioambientales que encarecen los costos.
La oposición, que no alberga una visión tan positiva del acercamiento económico y civil a China, advierte que se está comprometiendo la soberanía de la isla por beneficios económicos inciertos.
De hecho, las opiniones en Taiwán están divididas, aunque todos están de acuerdo en que el inicio de las conexiones directas favorece la unificación con China. “Si este impulso continúa, en 20 o 25 años se logrará una unión entre China y Taiwán, en un marco similar al de la Unión Europea”, dijo el ex director del Instituto de China, Juan Hung-hui. Otros especialistas se muestran más cautos, señalando que los lazos aumentan la dependencia isleña de China. “Será necesario arbitrar medidas que logren un equilibrio”, advirtió la profesora Elisa Wang, de la Facultad de Estudios Internacionales de Tamkang.
La mayoría de los taiwaneses nacieron en una isla gobernada separadamente de China, en la que Pekín era el “enemigo” y la identificación con China era escasa. Para el ex rector de la Universidad Tamkang Chen Yea-hong “existe una fuga real de inversionistas taiwaneses en China, que abandonan sus fábricas y se vienen con su dinero a la isla”. Las pymes taiwanesas en China, orientadas a la exportación, fueron duramente golpeadas por los cambios legales y la caída de la demanda mundial, y “su futuro no mejorará con los lazos”, explicó Andrew Yeh, del Instituto Económico de Taiwán.
Las grandes empresas isleñas con inversiones en China, en su mayor parte de tecnología media o alta, recortarán sus costos y ampliarán la movilidad de su personal con las conexiones directas, con sensibles beneficios. No por casualidad, los bancos y empresas financieras taiwanesas ya están preparando una fuerte expansión en China, y la isla espera la llegada de cientos de millones de dólares en inversiones chinas. Pekín, por su parte, lleva años impulsando el transporte directo para impedir que la actual brecha cultural y social con la isla se haga insalvable e impida una futura unificación. (EFE)
Tailandia eligió el primer ministro más joven de su historia
Después de seis meses de crisis política, el líder del opositor Partido Demócrata, Abhisit Vejjajiva, de 44 años, asumirá como premier de Tailandia. La decisión del Parlamento busca terminar con las disputas entre seguidores y detractores del ex presidente Thaksin Shinawatra, depuesto en 2006 por un golpe militar y hoy exiliado en Londres.
Fuente: Diario Crítica de la Argentina |