De no haber sido por problemas logísticos, Rusia iba a ser el inesperado escenario de un planteo diplomático, pero que tarde o temprano se concretará. El canciller español, Miguel Angel Moratinos, había pedido una audiencia en Moscú con su par argentino, Jorge Taiana, para hacerle llegar a Cristina Kirchner la preocupación que existe en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero por la inminente expropiación de Aerolíneas Argentinas.
El pedido fue confirmado por fuentes diplomáticas de ambos países a LA NACION. El encuentro se frustró debido a que Moratinos y Taiana no coincidirán en Rusia como consecuencia de la reprogramación del viaje de la Presidenta. Pero la petición del cónclave es en sí misma la prueba más cabal del malestar reinante en España por el modo en que la administración kirchnerista procedió desde que decidió la estatización de la línea aérea que está en manos del grupo español Marsans.
Según supo LA NACION de altas fuentes españolas, la reunión había sido concebida para elevar en tono formal la posición expresada en las conversaciones telefónicas informales que los dos gobiernos mantuvieron en las últimas dos semanas. Es decir, Moratinos tenía previsto comunicar con el rigor del caso el deseo español de que el Gobierno cumpla con el compromiso asumido ante la empresa cuando se firmó el acta de acuerdo de las partes, en la que no figuraba la idea de una expropiación.
No es la ingenuidad, explican los españoles, lo que los mueve a hacer el planteo en esos términos cuando se da por descontado que en las próximas semanas el Senado aprobará el proyecto de ley de expropiación remitido por Diputados.
Los mueve, en cambio, la necesidad de dejar asentado formalmente el desconocimiento y el descrédito españoles al modelo de avance sobre la empresa aérea, tal vez para que, al momento de las presentaciones legales posteriores no haya dobleces respecto de la unilateralidad con la que se obró. "Es que somos demasiado aburridos para la lógica argentina: nosotros nos quedamos con el acuerdo de partes. Lo que vino después [por la iniciativa parlamentaria] es un problema interno del que no podemos hacernos eco", sintetizó irónicamente una alta fuente diplomática española.
El malogrado encuentro en Moscú iba a estar cargado de frustración.
Fuente: Diario La Nación (Argentina)
Autor: Lucas Colonna |