A contramano del Congreso, el Ejecutivo nacional y Marsans buscan evitar la expropiación de Aerolíneas. Con este objetivo, quizás el único punto que encuentren en común, cada uno busca su conveniencia. El grupo español aún mantienen esperanzas de conservar una importante participación accionaria en Aerolíneas y Austral, para lo que apela a las gestiones oficiales del más alto nivel. Marsans prefiere tener mayoría accionaria en la rentable y poco endeudada Austral, y podría resignar eso en Aerolíneas.
Mientras que en el Gobierno no están dispuestos a tanta generosidad. La última jugada para evitar la expropiación, una palabra que dejaría a la Argentina muy cerca de la Venezuela que conduce Hugo Chávez, es convertir los desembolsos ya realizados –alrededor de $ 1.000 millones– en acciones de las dos aerolíneas. Marsans siempre negó esa alternativa, porque significaría una licuación de su participación no sólo importante, sino que además podría actualizarse cada mes, porque hoy Aerolíneas no volaría sin constantes inyecciones de dinero estatal.
La conversión de aportes en capital ya fue pedida por Planificación al juez Esteban Furnari, el magistrado contencioso administrativo que ya aceptó intervenir Aerolíneas. Su decisión, como la anterior, podría llegar rápidamente.
Fuente: Diario El Cronista Comercial |