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02/02/2010 12:00:00 a.m.
EADS y la forma de perder la credibilidad

La credibilidad es uno de los atributos que puede resultar más difícil de conseguir a un líder político o empresarial. Sin embargo, es el que más fácil se puede perder. Esta es una de las conclusiones de uno de los títulos clásicos de gestión empresarial, Credibilidad, en el que Jim Kouzes y Barry Posner analizan los factores clave que hacen que un directivo, por ejemplo, sea respetado por sus trabajadores y por el resto de la comunidad empresarial. Un líder tiene que ser competente, tiene que ser honesto, ha de tener visión a largo plazo y ser creativo e innovador. Pero si no es capaz de ser coherente y cumplir su palabra, de nada le sirve todo lo demás.

Uno de los últimos ejemplos de cómo se puede perder el crédito es el que han dado los responsables de EADS y su filial Airbus. Louis Gallois, Tom Enders y la plana mayor del consorcio aeroespacial decidieron iniciar el año con una rueda de prensa en la que el mensaje principal fue muy claro: para el 31 de enero, el grupo tenía que saber qué iba a pasar con el A-400M. De no ser así, de no tener cerrado un nuevo contrato para el programa del avión de transporte militar en el que los países clientes asumieran parte de los sobrecostes del proyecto, EADS actuaría en consecuencia. O lo que todos los presentes entendieron: abandonaría el A-400M. "No podemos añadir pérdidas sobre pérdidas", advirtió Gallois. "No voy a consentir que el proyecto ponga en peligro a Airbus", añadió Enders.

Ha pasado la fecha del ultimátum, y los directivos del grupo no han hecho nada. Los países impulsores de la aeronave (entre los que se encuentra España) han vuelto a ampliar la prórroga que se dieron hace diez meses para negociar las condiciones de apoyo al programa y se han citado para una nueva reunión el jueves, en Berlín, aprovechando la cumbre bilateral que mantendrán la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy.

Sin chantajes

Tras el aviso de la cúpula de EADS, los países ya advirtieron de que no estaban dispuestos a tolerar presiones ni chantajes. Y así han actuado. Las diferencias entre las partes siguen siendo significativas y el coste económico de mantener vivo el proyecto es alto como para que los gobiernos tomaran una decisión de forma apresurada. Máxime en un escenario económico como el actual y teniendo en cuenta que la posición del grupo aeroespacial en esta última fase de las negociaciones es la más débil.

Porque la auditoría interna que los países encargaron a la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC) sobre el A-400M, y que los directivos de EADS ya conocían cuando lanzaron su ultimátum, no sirve precisamente para apuntalar las posiciones del grupo.

El informe cifra en 11.200 millones de euros los sobrecostes totales que acumulará el programa hasta la entrega de las 180 unidades que se contrataron en 2003 por un montante de 20.000 millones. El incremento de los costes en más de un 55% ha tenido su origen, sobre todo, en la complejidad técnica del avión (que incorpora unos motores de nuevo diseño) y en los numerosos cambios de diseño que ha sufrido. Puntos que son imputables a los países que encargaron la aeronave.

El problema para EADS es que la auditoría también concluye que la empresa ha "subestimado de forma sistemática y significativa" los costes del proyecto y que, con un cambio en el modelo de gestión y de trabajo, podría ahorrarse 3.600 millones de euros de los sobrecostes previstos.

Además, PwC entiende que el grupo podría asumir los 7.600 millones restantes sin poner en peligro su viabilidad. El informe advierte, por contra, que si EADS decidiera no asumir este montante y cancelara o abandonara el proyecto, el daño para la empresa sería mucho mayor, con duras revisiones de los ratings crediticios, menor acceso a financiación externa y pago de elevadas penalizaciones.

Con este documento sobre la mesa, se entienden todavía menos las amenazas hechas por los responsables de la compañía a principios de año. Lanzar avisos que no se van a cumplir sólo sirve para minar la propia credibilidad. Y tras los problemas del A-380 y las luchas internas de poder, credibilidad es lo que menos le sobra a EADS.

Fuente: Cinco Días
Autor: Javier Noriega

 



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