Un avión de Ethiopian Airlines con 90 personas a bordo se incendió y cayó al mar ayer, poco después de despegar de Beirut, y los equipos de rescate que trabajaban bajo la lluvia recuperaron decenas de cuerpos mientras butacas, sandalias de bebé y otros restos eran arrastrados por la marea hasta la costa.
Al caer la noche, no se habían encontrado sobrevivientes y el ministro de Salud Mohamad Jauad Kalife dijo a los periodistas que se habían encontrado 21 cuerpos.
Se desconocía de inmediato la causa de la tragedia, aunque han habido fuertes lluvias y tormentas eléctricas en el área de Beirut desde el domingo por la noche.
"Vimos fuego que caía del cielo al mar'', dijo Kaled Naser, un empleado de una estación de combustible que cerca de las 2:30 de la mañana vio al avión caer a las aguas gélidas del Mediterráneo.
El presidente libanés Michel Suleiman dijo que no se sospechaba de un ataque terrorista en la tragedia del vuelo 409, que iba a la capital etíope, Adis Abeba. "Un sabotaje ha sido descartado por ahora'', dijo.
Llorosos, los familiares de los pasajeros llegaban al aeropuerto de Beirut para esperar noticias. Una mujer se arrodilló mientras sollozaba. Otra gritó: "¿Dónde está mi hijo?''
Andree Qusayfi dijo que su hermano Ziadh, de 35 años, viajaba por trabajo a Etiopía pero pensaba volver a Líbano pronto para quedarse. "Le rogamos que postergara su vuelo por la tormenta'', dijo Qusayfi, con los ojos rojos de llanto. "Pero insistió en ir porque tenía citas de trabajo".
En el Hospital del Gobierno de Beirut, trabajadores de la Cruz Roja ingresaban cadáveres sobre camillas cubiertos con frazadas de lana, mientras familiares de los pasajeros esperaban en las cercanías. Muchos habían dado muestras de ADN para ayudar a identificar a sus seres queridos.
El Boeing 737-800 despegó rumbo a Adis Abeba cerca de las 2.30 horas (0030 GMT) y cayó a 3,5 kilómetros (2 millas) de la costa, dijo Ghazi Aridi, ministro de Transporte y obras públicas. "El tiempo indudablemente era muy malo'', le dijo Aridi a reporteros en el aeropuerto.
Pedazos del avión y otros restos estaban llegando a la orilla horas después del desastre, incluyendo asientos, una sandalia de bebé, un extintor de incendios y frascos de medicina.
La esposa del embajador francés en Líbano, Denis Pietton, estaba en el avión, según la embajada.
Helicópteros y barcos navales fueron enviados al área para encontrar el aparato, mientras grandes olas azotaban la costa.
El jefe ejecutivo de Ethiopian Airlines Girma Wake dijo en Adis Abeba que no tenía información sobre la suerte de los ocupantes del avión ni sobre la causa. Dijo que el avión, alquilado a CIT Aerospace, había sido revisado el 25 de diciembre y pasó una inspección. El avión llevaba 90 personas, incluyendo 83 pasajeros y siete tripulantes. El ministro Aridi dijo que los pasajeros eran 54 libaneses, 22 etíopes, un iraquí, un sirio, un canadiense de origen libanés, un ruso de origen libanés, una mujer francesa y dos británicos de origen libanés.
Un funcionario del aeropuerto de Beirut dijo que el avión fue alcanzado por un rayo antes de precipitarse al mar. Testigos aseguraron haber oído un fuerte ruido y luego vieron caer al mar un avión envuelto en llamas.
"La relativa poca profundidad de las aguas donde se hundió el avión permitirán encontrar la caja negra en las próximas horas", aseguró un funcionario, quien reiteró que no hay evidencia de un sabotaje y la hipótesis apunta al mal tiempo como causa del incidente.
Fuente: Clarín |