La rutina de Ricardo Jaime de volar en jets privados pagados por contratistas del Estado se hizo pública en marzo, en Crítica de la Argentina. Esa información derivó en una investigación preliminar que ya reunió suficientes pruebas acumuladas en el despacho del fiscal nacional de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido. Sin embargo, el secretario de Transporte no se intimida y en el último mes siguió subiéndose a taxis aéreos y aviones particulares para volar solo y tranquilo a su Córdoba natal durante los fines de semana.
En realidad, Jaime sí cuidó las formas por un rato. La noticia de la investigación en su contra se conoció el 24 de agosto. El fin de semana siguiente, el secretario de Transporte eligió un vuelo de Aerolíneas para llegar a la casa que habita los fines de semana en un country de Córdoba capital. Aquel viernes a la nochecita se lo vio nervioso en el espigón de la aerolínea –ahora estatizada– por la demora que tenía su vuelo en salir. Ésa fue la última vez que eligió una línea aerocomercial. Desde entonces, cada vez que salió de Capital decidió volver a los jets privados a pesar de que tiene un fiscal a punto de denunciarlo por violar la ley de Ética Pública al cometer, posiblemente, el delito de tráfico de influencias y aceptación de dádivas.
El viernes 14, por ejemplo, partió a las ocho de la noche en un Learjet modelo LJ 25 patente LV-OEL de la empresa Mac Air con destino a Córdoba. Como siempre, en una hora y diez estuvo en el aeroparque de su provincia donde suele esperarlo una camioneta que pertenece a Aeropuertos Argentina 2000, la empresa de Eduardo Eurnekian, que también es contratista del Estado. Volvió el domingo a Buenos Aires, apenas pasadas las ocho y media de la noche.
En la mayoría de los casos, según consta en el expediente de Garrido y según reconocen los propios voceros del empresario, es Sergio Claudio Cirigliano, a través de alguna de sus empresas de transporte, quien deposita los u$s5.852 dólares que cuesta ir en taxi aéreo hasta Córdoba, según la cotización que informó la empresa Mac Air a Crítica de la Argentina.
–¿Es cierto que le pagan los viajes privados a Jaime?- preguntó hace unas semanas el periodista Reynaldo Sietecase al vocero de TBA, Gustavo Gago.
–No –respondió.
–¿Seguro? Mire que hay una investigación del fiscal Garrido –insistió el periodista del programa de televisión Tres poderes.
–TBA no –insistió Gago en su respuesta.
Su verdad duró hasta el corte. Cuando se apagaron las cámaras, el vocero de la empresa de trenes del grupo Cirigliano se acercó al periodista y le reconoció: “No lo estamos pagando como TBA sino a través de Cometrans (sic), otra de las sociedades”. Dijo también que esa empresa tiene negocios en Brasil y que no sólo invitaron a Jaime a volar a ese país sino también a otros funcionarios. A la vuelta de la tanda, Sietecase reveló esa información. Al día siguiente, Garrido pidió el video que ya se sumó a su investigación.
Cometrans, tal como figura en el Boletín Oficial, está presidida por Cirigliano desde 2005. De hecho, esta sociedad figura dentro de varios expedientes de denuncias contra todas las empresas del Grupo. A través de esta compañía, Jaime logró viajar varias veces a Río, allá donde se siente libre y a gusto. El verano pasado, por ejemplo, logró zafar durante cinco días de las obligaciones del cargo y se permitió un respiro en Copacabana.
Éste no es el único frente judicial abierto para el secretario de Transporte. Además de la docena de causas vinculadas con su función distribuidas en los juzgados de Comodoro Py, ahora también se sumó una denuncia por enriquecimiento ilícito. Es el expediente 12.446/08 que investigará la vida costosa del poderoso secretario.
Fuente: Diario Crítica de la Argentina |