La reunión entre Cristina Fernández de Kirchner y el Jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, descomprimió el clima de negociación por el traspaso de las acciones de Aerolíneas Argentinas y Austral. La pulseada entre el Gobierno y el grupo Marsans, a partir del encuentro presidencial en El Salvador (ver página 6) continuará de esa manera por la vía de la negociación, aseguraron fuentes vinculadas tanto al grupo español como desde la Secretaría de Transportes.
Hasta ese momento, Marsans se había plantado en reclamar al Gobierno la designación de un árbitro o "tercer tasador" que establezca el precio de las dos compañías. El planteo del grupo español, dueño del 95% de Aerolíneas y 97% de Austral, es que de esa manera se puede avanzar con lo que se estipuló en el Acta Acuerdo que firmaron con el Gobierno en julio.
Por su parte, desde la Secretaría de Transportes estaban enfocados en demostrar que la valuación que hizo el banco Credit Suisse, por encargo de Marsans, carace de sustento técnico. Según el banco, Aerolíneas vale entre cero y 66 millones de dólares, mientras que a Austral le asignó un valor entre 330 y 400 millones de dólares. La diferencia con la tasación que hizo el Gobierno es abismal. Según la valuación del Tribunal de Tasaciones de la Nación (TTN), Aerolíneas y Austral tienen un valor de mercado, negativo, superior a los 800 millones de dólares.
En esa puja, que hasta anoche sólo mostraba señales de estancamiento, el Gobierno había decidido aferrarse a lo que marca la ley de rescate de Aerolíneas, según la cual la única valuación posible es la del Tribunal de Tasaciones. "Hay que seguir los pasos que establece la ley, según la cual hay plazo para negociar hasta el 31 de diciembre", aseguraron fuentes de la Secretaría de Transportes.
Marsans, en cambio, reclama que se respete la letra del Acta Acuerdo (firmada un mes antes que la ley del Congreso, tanto por el secretario Jaime como por el ministro Julio De Vido) según la cual si no hay acuerdo entre las partes se puede llamar a un tasador de "prestigio internacional".
Para los españoles, a ese árbitro hay que buscarlo entre las grandes consultoras contables del mundo, con la excepción de Price Waterhouse Coopers, que fue la encargada en los últimos años de auditar los balances de Aerolíneas aprobados por Marsans (y, hasta este año, también por el Estado).
"Si el precio de Aerolíneas lo debe aprobar el Congreso, que entonces ese tasador independiente haga su tarea y vaya a defenderla ante los legisladores. Y así se despeja la incertidumbre en todo ésto", fue el razonamiento de la gente de Marsans. Tras las noticias que les llegaban desde El Salvador, dieron por descontado que no hay espacio para un escenario con expropación de las acciones por parte de Estado. "Nos espera un escenario de intenso trabajo la semana próxima", agregaron.
Fuente: Diario Clarín
Autor: Luis Ceriotto |