El avión R99 de la Fuerza Aérea de Brasil que localizó hoy en búsqueda nocturna al Airbus A-330 de Air France desaparecido ayer en medio del Océano Atlántico, prosigue el rastreo de la zona en busca de más restos y cuerpos.
La aeronave diseñada por Brasil para la vigilancia de la Amazonía (un inmenso manto vegetal plagado de nubes y fronteras de difícil control), hizo ese hallazgo en una zona que no era en la que se concentraba la búsqueda, gracias a que está dotado de un sistema que permite el rastreo nocturno de grandes áreas.
El ministro de Defensa, Nelson Jobim, anunció en Rio de Janeiro que el avión cayó en aguas brasileñas el domingo por la noche, con 228 personas a bordo.
Jobim dijo en conferencia de prensa que aviones de la Fuerza Aérea Brasileña detectaron la tarde de en alta mar "una franja de cinco kilómetros de restos de avión", y que ello "confirma que la aeronave cayó en ese sitio".
Al ser consultado sobre si los restos detectados pertenecerían al Airbus A330 de Air France, Jobim respondió: "Son del avión, no hay dudas".
El ministro destacó que "hay tres navíos mercantes que están en la región y un navío patrulla de la Marina que llegará en la mañana del miércoles, y van a comenzar los trabajos para recoger esos restos que fueron avistados".
Un asiento de avión, un chaleco salvavidas, escombros metálicos y manchas de combustible fueron descubiertos esta tarde en medio del Océano Atlántico por pilotos brasileños que buscaban el avión de Air France desaparecido hace más de 24 horas con 228 personas a bordo, sin detectar señales de vida.
En tanto, el coronel Jorge Amaral, portavoz de la Fuerza Aérea de Brasil, afirmó que "hasta ahora no hay indicios de sobrevivientes". La armada brasileña dijo que tres buques mercantes en la zona se unieron a la búsqueda.
Los pilotos de la fuerza aérea vieron los objetos desde el aire a unos 650 kilómetros al norte del archipiélago brasileño de Fernando de Noronha, aproximadamente por la ruta que seguía el avión antes de desaparecer, puntualizó el vocero Jorge Amaral.
"El lugar donde se localizaron los objetos está a la derecha del punto donde emitió la última señal del avión. Eso indica que tal vez intentó un viraje, tal vez para regresar al aeropuerto de Fernando de Noronha, pero eso es sólo una hipótesis´", estimó Amaral.
Lula, esperanzado. "Un país que encontró petróleo a 6 mil metros bajo el mar puede encontrar un avión a 2 mil metros de profundidad", dijo hoy el presidente de Brasil, Luiz Lula da Silva, al comentar los esfuerzos de búsqueda del Airbus de Air France.
En Guatemala, donde se encuentra de gira, el presidente Lula afirmó a la TV brasileña que su país realizará todos los esfuerzos por encontrar los restos del avión y las víctimas.
"El gobierno hará lo posible y lo imposible para localizar los restos del avión. Lo mejor que podría ocurrir es que se logre llegar a la zona para entregar las personas que viajaban a sus seres queridos", dijo el presidente brasileño.
El avión cayó cerca del archipiélago rocoso Sao Pedro Sao Paulo, en el extremo noreste de Brasil, el punto más cercano entre América y Africa, en aguas jurisdiccionales brasileñas.
Los investigadores a ambos lados del océano intentaban descubrir las causas del accidente, que pudieran ser viento y granizo de una masa de cúmulos, rayos o una combinación de hechos extraordinarios.
El ministro de transportes francés Jean-Louis Borloo afirmó que la policía francesa estudiaba las listas de pasajeros y que los investigadores "no creen que un simple rayo, algo relativamente clásico en la navegación, pudiera haber causado la pérdida de la nave".
"Realmente tuvo que producirse una sucesión de hechos extraordinarios para explicar esta situación. Ha comenzado la carrera contra el reloj para hallar las dos cajas negras del avión, que emiten señales durante 30 días", dijo el funcionario.
"La probabilidad de hallar sobrevivientes es muy, muy pequeña, incluso inexistente", acotó. Aunque no se ha determinado lo que pasó, un funcionario del Pentágono que pidió no ser identificado dijo que no veía ninguna señal de un acto terrorista o criminal.
Investigador a cargo. El ministro francés de Defensa, Hervé Morin, dijo que hasta ahora, no tienen señales de terrorismo, pero que se debían estudiar todas las hipótesis. Alain Bouillard, quien dirigió la investigación sobre el accidente del Concorde en julio del 2000, quedó a cargo del equipo investigador francés.
Y el presidente Barack Obama declaró a varias televisoras francesas que Estados Unidos está dispuesto a hacer todo lo necesario para descubrir qué sucedió.
Si bien el vocero en jefe de Air France Francois Brousse dijo que un rayo podría haber dañado al avión, otros expertos expresaron dudas de que un rayo pudiera ser suficiente para derribar a la nave. Algunos dijeron que la turbulencia es más peligrosa.
Bill Voss, presidente de la Fundación de Seguridad en Vuelo de Alexandria, Virginia, expresó que los aviones están diseñados para que la electricidad se disipe en su fuselaje y son probados para resistir a grandes choques electromagnéticos.
El avión desapareció en una zona del Atlántico que no cubre ningún radar. Operadores de tráfico aéreo de Brasil, Africa, España y Francia intentaron sin suerte ponerse en contacto con el avión. Menos de dos horas después, dos aviones de la Fuerza Aérea brasileña iniciaron una misión de búsqueda a la que se sumaron luego siete aviones más y tres navíos de la Marina. Sin embargo, la única pista es el último punto donde el vuelo hizo contacto -a unos 1.200 kilómetros (745 millas) al nordeste de la ciudad costera de Natal)- y el operativo enfrenta un área inmensa de mar abierto, con profundidades de hasta 15.000 pies.
En Brasil, familiares acongojados volaron a Río de Janeiro, donde recibieron asistencia de Air France. En el aeropuerto Charles de Gaulle al norte de París, los familiares se negaron a hablar con los periodistas y fueron llevados a un centro de crisis.
Las hipótesis. El Airbus, según las primeras hipótesis oficiales, habría sido "fulminado por un rayo" que provocó una avería generalizada de sus sistemas eléctricos. Sin embargo, la opinión compartida por numerosos expertos parece desmentir las primeras explicaciones sobre las causas del accidente y abrió la puerta a todo tipo de conjeturas, incluso a la posibilidad de una explosión a bordo.
El avión Airbus A330, de cuatro años de antigüedad, partió de Río la noche del domingo con 216 pasajeros y 12 tripulantes a bordo, afirmó la vocera de la compañía Brigitte Barrand. Llevaba 61 ciudadanos franceses, 58 brasileños, 26 alemanes, nueve chinos y nueve italianos. También había ciudadanos de otros 27 países, entre ellos dos estadounidenses, dos españoles y dos argentinos. Entre los pasajeros había 126 hombres, 82 mujeres, 7 niños y un bebé.
El avión viajaba en forma normal a unos 10.670 metros de altura (35.000 pies) y 840 kilómetros (522 millas) por hora hasta que, cuatro horas tras el despegue, desapareció.
Sin embargo, justo al norte del Ecuador, acechaba una batería de nubes de tormenta. Franjas de clima extremadamente turbulento se extendían a través del Atlántico hasta Africa, como suelen hacerlo en esa área en esta época del año.
"El avión cruzó a través de una zona de truenos con fuerte turbulencia", estimó un comunicado de Air France. Unos 14 minutos después, a las 11.14 hora local (0214 GMT), un mensaje automático reportó fallas en el sistema eléctrico y pérdida de presión en la cabina. Air France dijo que eso fue la última comunicación que recibió desde el vuelo 447.
A las 2.20 (GMT), cuando el avión de Air France no anunció su entrada en el espacio aéreo controlado por Senegal, como estaba previsto, el centro de control brasileño lanzó una advertencia a sus homólogos de Dakar. El último signo de la existencia del vuelo AF447 se registró a las 2.14 (GMT), cuando el sistema automático de transmisión de información Acars del aparato envió un mensaje que señalaba una avería eléctrica a bordo.
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