Un informe confidencial de la Fuerza Aérea Argentina, al que tuvo acceso Clarín, revela que en la región del Chaco hay 141 pistas de aterrizaje clandestinas. Por allí -según estiman los organismos especializados- ingresaría el 80% de la droga que llega al país vía aérea.
El juez federal de Chaco, Carlos Skidelsky, confirmó a este diario la existencia de estas pistas: "Son lugares aptos para el ascenso y descenso, a veces nada más que caminos rurales. Y no son fijos. Los narcos van cambiando continuamente las coordenadas para no ser detectados".
Voceros de Gendarmería explicaron cómo es la operatoria: "Envían por fax o mensaje de texto las coordenadas de la pista minutos antes del vuelo. Suelen tapar la matrícula del avión con cintas o pintura. Pero también pueden recurrir a matrículas canceladas o logos de organismos del Estado".
Los pilotos usan aparatos capaces de trasladar una carga de 600 kilos, orientadores satelitales (GPS) y recurren a cualquier cosa como referencia: desde un casco de estancia hasta un poste pintado con colores fluorescentes. A veces ni siquiera aterrizan. Les basta con soltar la carga desde el aire.
La mayoría de los especialistas y funcionarios coinciden en que la radarización del espacio aéreo evitaría gran parte de ese ingreso ilícito al país. Pero hay un detalle: sólo el 11 % de nuestro territorio está cubierto por los radares de la Fuerza Aérea. En Chaco sólo hay uno: funciona alternadamente, seis horas por día. ¿Por qué la mayoría de los vuelos entran por esta zona? Los consultados coinciden en que tiene una ubicación estratégica. La provincia mira a Paraguay, con el que comparte 82 kilómetros de frontera surcadas por río. "Además, está frente a la ciudad paraguaya de Pilar, el lugar de mayor distribución de marihuana de ese país", explicó a Clarín el juez Skidelsky.
Un alto porcentaje de los vuelos narco proviene, justamente, de Paraguay. Allí, el pan de marihuana sale 40 pesos. Puesto en la Argentina el valor sube a 250 y si llega hasta Buenos Aires trepa a 400. Las zonas calientes para los aterrizajes, del lado argentino, son Paranacito, Puerto Vilelas y los alrededores de Resistencia.
"Esto es tierra de nadie. Estamos desprovistos de logística y ahí habría que apuntar. Desde la zona de mayor tráfico de Paraguay se llega en menos de media hora a la Argentina. Sin radares, sin nada. Esto es una tentación. Y no se ve una política en ese sentido. Como hay cuestiones más urgentes que atender, esto se deja de lado", destacó el juez federal.
Gladys Soto, diputada por el Frente Por la Victoria, coincidió con el diagnóstico. "Chaco dejó de ser una provincia de paso. Ahora dejan droga acá. Se trata de marihuana y cocaína de gran pureza. Y hay un alto consumo en los jóvenes. Estamos en una situación de riesgo. Somos conscientes de que necesitamos radares nuevos en la zona, más equipos, y hay una decisión del gobernador Jorge Capitanich de trabajar para esto".
En la Argentina habría unas 1.500 pistas clandestinas y se registrarían entre 60 y 100 vuelos ilegales por mes.
Fuente: Clarín
Autor: Liliana Caruso |