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03/05/2009 12:00:00 a.m.
Las aerolíneas españolas se enfrentan a una crisis más profunda que la del 11-S

Las compañías aéreas perderán este año 4.700 millones de dólares y facturarán por valor de 467.000 millones, un 12% menos que en 2008. La previsión avanzada por la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) dibuja un escenario aún peor que el surgido en 2002 tras los atentados del 11-S, en el que la industria redujo sus ingresos en 23.000 millones, frente a los 62.000 previstos para 2009. Sin embargo, esta proyección puede quedar hecha añicos por la inesperada irrupción en escena de la gripe porcina, cuyas consecuencias nadie se atreve a cuantificar en estos momentos.

Este contexto de dificultad creciente afecta, si cabe aún más, a las aerolíneas españolas, porque son el medio de transporte elegido por el 76% de los turistas que visitan el país. En línea con las malas expectativas internacionales de la IATA, las compañías reducirán un 15% su actividad en la temporada de verano (del 31 de marzo a 30 de septiembre), tradicionalmente la más rentable del año, como consecuencia de la fuerte contracción de la demanda de los viajes de negocios y turistas. El dato ilustra el delicado momento que atraviesa el sector aéreo doméstico (el tercero de Europa), que emplea a 872.000 trabajadores directos e inducidos (el 4,3% de la población activa), factura cerca de 11.000 millones de euros y representa el 7% del PIB.

En los tres primeros meses del año un total de 36,6 millones de pasajeros utilizaron los cuarenta y ocho aeropuertos que existen en España, un 18,2% menos, mientras las operaciones descendieron un 15,2% y el número de llegadas y salidas se redujo otro 15,6%, según los últimos datos de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena). Además, las ventas han descendido en los tres primeros meses del año un 26% y el ingreso medio por billete se ha recortado hasta los 25 dólares, según detalla la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que agrupa a cincuenta compañías aéreas.

El ajuste de capacidad realizado por las distintas aerolíneas para adaptarse a la decreciente demanda ha dejado aparcados hasta la fecha cerca de 130 aeronaves, el equivalente a la flota operada por Iberia.

La IATA aporta otro indicador concluyente: el «Billing and Settlement Plan (BSP)», sistema utilizado a mediados de cada mes por las agencias de viajes para liquidar con las aerolíneas la venta de billetes realizada, descendió el pasado mes un 13%. Y la petición a Aena de permisos de despegue y aterrizaje que tendrá lugar la próxima semana presenta una tendencia a la baja ante el temor de operar rutas con falsas expectativas.

La crisis estructural de exceso de capacidad que tradicionalmente ha caracterizado el sector aéreo español, sumada a la penumbra económica internacional, ha generado un cuadro enfermizo de fácil contagio y difícil curación.

A los problemas de tesorería que soportan algunas aerolíneas hay que añadir la lentitud de las ayudas del ICO y las trabas impuestas por la banca para abrir sus líneas de crédito. Junto a este entorno adverso las compañías aéreas añaden la creciente competencia que ejerce el AVE. La aceptan como inevitable, pero critican que el modelo fiscal no es homologable porque mientras ellas soportan las tasas de navegación y aproximación más caras de Europa, el tren de alta velocidad discurre por infraestructuras públicas cuyo coste corre a cargo de las arcas del Estado.

Competencia bajo coste

Este cuadro gris cargado de amplios matices negros no resultaría completo sin abordar el creciente papel que están jugando las compañías de bajo coste. De fletar vuelos chárter y operar rutas europeas punto a punto han pasado a canibalizar el negocio de las denominadas tradicionales, gracias a la implantación de bases en España que han contribuido poderosamente a crear una red de vuelos domésticos, hasta hace poco tiempo terreno exclusivo de Iberia, Air Europa y Spanair.

El resultado de este proceso globalizador se resume en que Ryanair se ha convertido en la segunda aerolínea con mayor peso específico en España, después de Iberia.

El pasado viernes la irlandesa anunció la introducción de un nuevo avión en Madrid (y van siete) para operar nuevas rutas a partir de julio desde el aeropuerto de Barajas hacia Almería, Bolonia, Granada, Londres (Gatwick) y Malta.

La irrupción en el mercado doméstico de las bajo coste beneficia en materia de precios al pasajero, pero está teniendo consecuencias desastrosas para algunas aerolíneas, como la valenciana Air Nostrum, incapaz de ofrecer batalla en materia de costes, capacidad de flota y economías de escala. La franquiciada de Iberia ha trasladado a los sindicatos su voluntad de eliminar 589 puestos de trabajo, el 26% de la plantilla, y desprenderse de diez aeronaves para mitigar el descenso de ingresos previsto en el primer semestre del año (-16%), en gran medida procedente de los pasajeros de negocios.

El mal trago que atraviesa Air Nostrum es extensible a otras aerolíneas como Iberia, Spanair, Air Comet, Vueling-Clickair y, en menor medida, Air Europa. Con la crisis en plena ebullición y un contexto en constante degradación la sociedad que preside Fernando Conte se ha visto obligada a reajustar el Plan Director 2009-2011 recientemente aprobado. Con pocas semanas de diferencia ha optado por recortar su capacidad (-4%), aplazar la integración de nuevos aviones para 2009, paralizar temporalmente cinco aeronaves A320, congelar el sueldo de sus directivos, eliminar el reparto de dividendo, reducir costes, y cancelar el contrato de alquiler de aviones con tripulación que mantenía con Gestair. Antes de poner en marcha estas medidas la sociedad ha perdido 100 millones de euros hasta febrero y no descarta cerrar el año en números rojos después de trece años consecutivos de obtener beneficios.

Air Europa ha decidido poner buena cara al mal tiempo. Tras reducir de cinco a una las frecuencias semanales a Cancún, la aerolínea de Globalia ha abierto una ruta diaria con Londres y desde el 1 de junio hará lo mismo con Nueva York. La oferta estival quedará completada el 20 de junio con un nuevo destino entre Tenerife Norte y Miami.

Convertida en la aerolínea catalana por excelencia tras cambiar de propietario, Spanair sigue inmersa en la ejecución de su Plan Avanza, que mediante ochenta iniciativas pretende ahorrar 90 millones este ejercicio. Ha tomado posesión de su reino en la nueva Terminal 1 de Barcelona, cuya puesta de largo está prevista para junio.

Fuente: ABC.es
Autor: Antonio Polo

 



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