A partir del anunciado traspaso a manos del Estado de la Fábrica Argentina de Aviones de Córdoba, la empresa que pertenecía a la norteamericana Lockheed Martin tiene decidido un proceso de sustitución de importaciones de aeronaves. En plan peronista, la Fábrica tiene proyectada la producción de dos modelos de transporte livianos.
La iniciativa fue desarrollada por técnicos e ingenieros del Area Material Córdoba cuando la empresa estaba en manos de la constructora de aviones norteamericana, y tiene por objetivo equipar a las flotas de las gobernaciones provinciales.
El proyecto, que fue acuñado años atrás por técnicos e ingenieros de la ex Fábrica Militar de Aviones, consiste en el desarrollo de dos familias de aviones. Una de cabotaje corto y doméstico (un Avión Liviano Multipropósito o ALM, según la jerga aeronáutica), más otra de cabotaje intermedio y carguero liviano (Avión de Transporte Liviano Regional, o ATLR). Las variantes del ALM comprenden modelos de entre dos y 10 plazas, diseñados para funciones de taxi aéreo, sanitarias, policiales, de bomberos, fumigador, charter, correo y cargas. El ATLR, cuenta con entre 26 y 32 plazas, y fue ideado para transporte de pasajeros y carga.
Gremios. La creación de las dos líneas de producción es impulsada por la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), uno de los gremios que protagonizaron la lucha por el control de Aerolíneas Argentinas en contra del entonces propietario Grupo Marsans, y único sindicato de la Fábrica Argentina de Aviones.
Ricardo Cirielli, secretario general de APTA, aseguró a PERFIL que el ministro de Planificación Julio De Vido y la presidenta Cristina Kirchner están al tanto de estos proyectos.
“Tienen conocimiento de esto, ya que nosotros se lo propusimos y lo están analizando, porque el objetivo es recuperar la producción aeronáutica”, sostuvo Cirielli (Ver aparte).
El martes pasado, la presidenta Cristina Kirchner encabezó un acto en la antigua Fábrica Militar de Aviones, y dio sobradas muestras de que tiene la intención de reactivar la producción aeronáutica sin importar el costo, horas después de firmar un proyecto de ley para el traspaso al Estado de las acciones de Lockheed-Martin por alrededor de $ 110 millones. La mandataria explicó que la estatización de la fábrica con 1.100 empleados responde a una oportunidad histórica para reeditar el proceso de sustitución de importaciones que llevó adelante Juan Domingo Perón en las décadas de los ’40 y ‘50.
“Esta fenomenal crisis internacional puede significar una oportunidad para una nueva sustitución de importaciones en áreas (en las que) tengamos ventajas”, celebró la presidenta.
“Tenemos que volver a articular todos los pedazos que como un rompecabezas fueron desarmando, para desarmar al país de su potencial”, aseveró Cristina K, quien destacó la “voluntad inclaudicable de ser un país con autonomía y soberanía”.
La fábrica fue fundada en 1927 y llegó a emplear a 10 mil trabajadores, pero ahora apenas produce una docena de AT-63 Pampa y brinda mantenimiento a aeronaves de las Fuerzas Armadas. Pero desde el Gobierno auguran mayor actividad.
A producir. La ministra de Defensa, Nilda Garré, se expresó en favor de poner a la fábrica a producir. “Hay una decisión política de apoyar e impulsar nuevamente esta industria”, dijo y agregó que en un principio “se está trabajando con Embraer en un convenio para producir partes de aviones”. También el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, celebró “el renacer de la industria aeronáutica cordobesa”.
Con todo ese respaldo, y contando con la cercanía entre Cirielli y De Vido, el sindicato APTA decidió aumentar la apuesta. “La planta industrial aeronáutica de Córdoba debe asumir de aquí en más como políticas de Estado su proyecto histórico de desarrollo, no sólo destinado al mantenimiento y reparación aeronáutica sino a la fabricación de aviones civiles y militares”, reza el texto de un comunicado sindical.
Si el equilibrio de poderes dentro de la ahora llamada Fábrica Argentina de Aviones muta en favor del gremio, como sucedió con la estatización de Aerolíneas Argentinas, APTA probablemente tenga la posibilidad de imponer sus dos nuevos aviones.
Planes de negocios
Entre los planes de la presidenta Cristina Kirchner para la Fábrica Argentina de Aviones figura el mantenimiento para Aerolíneas y Austral, la producción de partes para terceros y la posibilidad de sustituir importaciones de aeronaves.
En los últimos meses, la estadounidense Lockheed-Martin estaba concentrada en la producción de seis AT-63 Pampa de un lote de 12 aviones que encargó la Fuerza Aérea Argentina. Más allá de eso, sólo proveía mantenimiento para aviones de las Fuerzas Armadas.
Pero, según hizo público el Gobierno, ahora las empresas a las que Aerolíneas Argentinas compre aviones deberán fabricar parte de las piezas en Córdoba. La posibilidad más cercana en este sentido son las negociaciones con Embraer de Brasil para producir partes del E-170, como admitió la ministra de Defensa Nilda Garré. Más lejana está cualquier posibilidad de acuerdo con Boeing, a pesar de que Austral acaba de incorporar uno de sus aviones, o la europea Airbus, con la que Aerolíneas tramita la incorporación de una treintena de aparatos en medio de la negociación con el expropiado Grupo Marsans.
La presidenta reveló también su deseo de incorporar simuladores de vuelos, para que los pilotos de las aerolíneas estatales reciban entrenamiento en Córdoba.
“Primero iremos por las provincias”
El secretario general de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico (APTA), Ricardo Cirielli, tiene una historia de amor y odio con el Gobierno. En enero de 2008 se tuvo que ir de la Secretaría de Transporte, luego de una pelea con Ricardo Jaime de la que salió denunciando corrupción en Aerolíneas Argentinas. Recompuso su relación con el Gobierno de la mano del ministro de Planificación Julio De Vido, y asegura que no cambió su posición: “Yo no volví a Cristina, Cristina volvió a mi”.
En un diálogo con PERFIL, Cirielli celebró la vuelta al Estado de la Fábrica Militar de Aviones. “Es lo que pedimos desde siempre; apoyamos, porque queremos recuperar la industria”, explicó. El sindicalista no disimuló su nueva buena onda con el Gobierno. “De Vido es el más peronista de los ministros, es el que resuelve y el verdadero autor de estas políticas”, aseguró.
La mención de la autoría de la estatización, primero, de Aerolíneas Argentinas y Austral y, segundo, de la Fábrica Militar de Aviones no es casual, sino parte de su guerra nunca acallada con Jaime. “Nunca cambié mi posición, sigo pensando que él debería renunciar”, dispara.
—¿Cómo ve un acuerdo con Embraer para reactivar la empresa?
—Hay que tener cuidado con eso, si el acuerdo no está bien pensado, puede no ser positivo. Somos partidarios de la producción propia
—¿Hay mercado para producir aviones argentinos?
—Las gobernaciones provinciales suelen tener una flota de 4 o 5 aviones, para los gobernadores y distintos servicios. Ese es un primer mercado, después se puede buscar otros.
—¿Aerolíneas Argentinas funciona mejor que antes?
—Si, por supuesto. Hay muchísimas mejorías, se ha hecho un buen trabajo. Sólo hay que encontrar profesionales más capacitados para llevarla adelante. Julio Alak no es la persona indicada.
Fuente: Diario Perfil
Autor: Matías Barberia |