El proyecto de ampliación del aeropuerto de Valencia no se someterá a evaluación de impacto ambiental al considerar que el proyecto no producirá "impactos adversos significativos" según una resolución de la Secretaría de Estado de Cambio Climático publicada hoy en el BOE.
Así lo resuelve este departamento después de que AENA, como promotor del proyecto, enviara información adicional tras el periodo de consultas a organismos y entidades de la documentación ambiental remitida.
Esa primera documentación recibió sugerencias de los organismos consultados, entre ellos el Servicio de Protección del Ambiente Atmosférico de la Generalitat, la Conselleria de Medio Ambiente, el Ayuntamiento de Quart de Poblet y la Dirección General de Medio Natural y Política Forestal del Ministerio de Medio Ambiente.
AENA alegó que el criterio de evaluación de la afección sobre la calidad acústica del entorno del aeropuerto se ha realizado cumpliendo la normativa estatal.
En cuanto a los ruidos, el promotor explicó que llevó a cabo una campaña de mediciones en el entorno de las instalaciones durante los meses de julio y agosto de 2008 y que no se ha superado en ningún caso los valores establecidos.
El aeropuerto, que ha iniciado los trámites para instalar un sistema de monitoreo de ruido y sendas de vuelo para el seguimiento y el control acústico, argumentó que el ruido generado por las operaciones de plataforma o las pruebas de motores -ruidos que provocan quejas vecinales según el Ayuntamiento de Quart de Poblet- quedan "enmascarados" por las operaciones de despegue y aterrizaje.
Además, no se permiten pruebas de motores entre las 23.00 y las 07.00 horas con potencia de motor superior al ralentí fuera de la plataforma sur. No obstante, el proyecto prevé habilitar la zona más alejada a la población para realizar estas pruebas e instalar en ella un sistema de barreras antirruido.
El aeropuerto aplica un plan de aislamiento acústico que contempla las actuaciones de insonorización necesarias para cumplir con la normativa correspondiente.
Para paliar el efecto invernadero, se aplicarán medidas relacionadas con la eficiencia energética, como instalaciones eléctricas eficientes y energía solar.
AENA señala que no es necesario aplicar ninguna medida relacionada con el tráfico rodado puesto que éste no aumentará por la realización de la ampliación.
En cuanto al sistema de depuración, las aguas pluviales desembocarán en la planta separadora de hidrocarburos y de ahí al colector de drenaje del aeropuerto, mientras que las aguas fecales irán a la depuradora y después a la red de saneamiento municipal.
En un anexo sobre la avifauna de la Albufera se señala que no se espera una afección significativa y que las rutas de vuelo de los aviones serán las mismas, aunque se colaborará con el parque natural para diagnosticar de manera más efectiva la idoneidad de las futuras rutas y altura de vuelo de las aeronaves.
La ampliación del aeropuerto se llevará a cabo en virtud de las previsiones para el año 2011, según las cuales el número de pasajeros pasará desde los 5,9 millones registrados en 2007 a 7,1 millones y el número de operaciones aumentará ligeramente desde 96.591 a 96.800.
El proyecto recoge la ampliación de la plataforma de estacionamiento de aeronaves en zona de aviación general (en 50.000 metros cuadrados) y en zona de servicio (135.000 m2), la ampliación de la terminal por construcción de un nuevo edificio para tráfico doméstico (en 6.000 m2), la adecuación de viales en una superficie de 20.000 m2 y la ampliación del aparcamiento público a 4.999 plazas totales, mediante un nuevo edificio de cuatro plantas.
Fuente: ADN.es |