Pese a la mayor presencia y premios en las publicaciones turísticas de todo el mundo y el alto crecimiento desde 2002 en el número de arribos desde el exterior, la Argentina no pudo esquivar la crisis financiera global y sintió el golpe en el sector turístico, uno de los más sensibles a los vaivenes económicos.
El año pasado, llegaron a través de Ezeiza 2,33 millones de extranjeros, apenas 1,4% más que en todo 2007, según la Encuesta de Turismo Internacional difundida ayer por el Indec. El resultado evidencia una clara desaceleración del sector, ya que entre 2004 y 2007 el número de arribos había trepado de 11% a 18% anual, alzas que situaban al país entre los destinos de mayor crecimiento del mundo.
El desempeño durante el año no había sido ya demasiado bueno, por efecto de la incipiente recesión en distintos países, pero la reducción se acentuó en el último trimestre. De hecho, los arribos habían aumentado 8% en los primeros tres meses del año, pero el segundo trimestre lo hicieron sólo al 1% –por una abrupta caída en abril–; el tercero a 3,6%, para finalmente derrumbarse de octubre a diciembre un 7,6%, con bajas de 8% en noviembre y diciembre, meses tradicionalmente fuertes a nivel turístico.
El freno lo sintieron todos, desde hoteles de 2 estrellas hasta los de 4 y 5. Para atraer clientes, los establecimientos lanzaron distintos tipos de promociones para el verano y en el sector muchos temen que, si la actividad no mejora, se cree una “guerra de precios” entre competidores en un intento por atraer a los huéspedes existentes.
Algunos de los hoteles porteños de alta categoría más conocidos hicieron fuertes promociones para grupos, que implicaban grandes descuentos sobre los valores de habitaciones y salones, mayor al 60%. Y otros cuatro y tres estrellas promocionaron el 3x2 –tres noches al precio de dos–. De hecho, según un relevamiento de El Cronista, la ocupación en enero pasado en los cinco estrellas porteños cayó de 10% a 20% y la de tres y cuatro, de 40% a 50%, reflejo de lo que había sucedido el año previo. Según el Indec, en el último trimestre de 2008 se redujo 14,7% el número de turistas alojados en 4 y 5 estrellas, y un 8,6% los que eligieron de 1 a 3 estrellas, en tanto que sólo creció 17,7% el hospedaje en la categoría “otros”, que incluye desde cabañas y departamentos hasta bed & breakfasts.
A pesar de la devaluación del real, llegaron en el año 7,2% más de brasileños al país, pero la crisis se sintió entre los europeos (cuyo número se redujo en 15,2%) y estadounidenses y canadienses (-6,8%).
En cuanto a pernoctaciones, crecieron 3,6%, mientras que el gasto cerró en u$s 3.295,3 millones teniendo en cuenta solo a los turistas ingresados por Ezeiza, un 8,2% más que en 2007.
Por otra parte, la crisis también desalentó a los argentinos a salir del país, al menos por Ezeiza: sólo viajaron 1,45 millón de personas, 6,3% más que en 2007, con una marcada caída en diciembre, de 7,5%. Pese a todo, el saldo de la “balanza turística” es positiva en 871.510 personas, aunque 5,9% menor a 2007.
Claro que la Argentina no es el único destino afectado por la crisis global. La Organización Mundial de Turismo (OMT) estimó que en el mundo el sector creció apenas de 2% a 3% durante el año pasado, sobre todo por la mala performance –al igual que la Argentina– de los últimos meses, ya que hasta abril el número de turistas en el mundo había aumentado 5,7%. Para este año, la OMT proyecta solo 0% a 2% de suba global.
Fuente: Diario El Cronista Comercial
Autor: Nuria Rebón |