Luego de que hace menos de un mes la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ratificara la decisión de su gobierno de concesionar los aeropuertos de ese país, aunque con ciertos cambios al proyecto de su antecesor, Luiz Inacio Lula Da Silva, el empresario Eduardo Eurnekian se sumó a la lista de candidatos para participar de este proceso en el mayor mercado del Mercosur.
El negocio es por demás atractivo si se tiene en cuenta que el gobierno brasileño pretende mejorar las instalaciones aeroportuarias a las que considera como una cuestión esencial para la realización con éxito de la Copa del Mundo 2014 y de los Juegos Olímpicos 2016.
Fue el gobierno de Lula el que inició esta etapa de apertura al capital privado de las terminales aéreas que hoy son gestionadas por el Estado brasileño.
Accidentes constantes y mal funcionamiento y pésimos servicios fueron los detonantes para considerar el ingreso de capitales privados en la operación aeroportuaria.
Pero el año pasado, el proyecto de Lula se dejó en stand by para que fuera el nuevo gobierno el que decidiera si continuaba o no con esta iniciativa, en especial teniendo en cuenta que el desembarco de capitales privados hace necesaria una reformulación del marco regulatorio de la actividad aérea.
Sin embargo, Dilma mantuvo el espíritu de Lula, y en las últimas semanas terminó de diseñar un modelo mixto, incluyendo dinero público y privado, para encarar las inversiones que permitan dejar en óptimas condiciones las terminales. Según estimaciones oficiales, harán falta entre u$s 3.000 millones y u$s 3.500 millones para poder cumplir con este objetivo.
La jefa de Estado también creará la Secretaría de Aviación Civil, que tendrá estatus de ministerio y que englobará a la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) e Infraero, ambos organismos públicos encargados del control, operación y regulación de las 67 terminales aéreas que integran la red aeroportuaria brasileña y movilizan 113 millones de pasajeros por año.
En este escenario, Ernesto Gutiérrez, CEO de Aeropuertos Argentina 2000 y mano derecha de Eurnekian, le confirmó hace unos días a El Cronista la intención del grupo de participar del proceso de desembarco del capital privado en el negocio aeroportuario brasileño.
"Tenemos interés en participar porque Brasil es uno de los mayores mercados de la región y del mundo y porque nuestro grupo tiene bastante experiencia en la operación de grandes aeropuertos", aseguró el ejecutivo de AA2000.
Si bien hasta ahora el gobierno brasileño no anunció oficialmente cuáles serán las terminales a licitar, varios medios del país vecino ya identifican al de Guarulhos, ubicado en San Pablo y considerado como el principal aeropuerto de Brasil y el de mayor tráfico de toda América del Sur.
También se menciona al de Viracopos, próximo a Campinas, a 90 kilómetros de San Pablo, y las autoridades de Río de Janeiro piden al gobierno nacional que incluya a los de Santos Dumont, que atiende exclusivamente a los vuelos domésticos, y Tom Jobim, que sirve a los internacionales. Esta terminal fue considerada por la revista norteamericana Fortune como "el peor del mundo", por las demoras en los vuelos que llegan y parten desde allí.
De todos modos, podrían ser varios más si se tiene en cuenta que serán 16 los aeropuertos que conectarán a las 13 ciudades que serán sedes de la Copa Mundial de Fútbol. Y la mayoría necesita de inversiones para modernizar sus instalaciones.
Hace más de dos años que Aeropuertos Argentina 2000 prepara su desembarco en los aeropuertos brasileños. Varias delegaciones de ejecutivos de la empresa viajaron a Brasil para reunir información y entrevistarse con el ministro de Defensa Nelson Jobim, quien está a cargo de este proceso desde su puesto que sigue ocupando tras la salida de Lula y la llegada de Rousseff.
El propio Gutiérrez, confirmó que "esperamos desde hace varios años poder invertir en Brasil y hemos mantenido varios encuentros con sus autoridades para informar de nuestros objetivos".
No le será fácil al grupo convertirse en el ganador de las licitaciones. Deberá competir con otros fuertes holdings internacionales como Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur) y Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), ambos mexicanos y que alistan sus estrategias para participar en la privatización de aeropuertos en Brasil.
Fuente: El Cronista Comercial
Autor: Andrés Sanguinetti |