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08/02/2009 12:00:00 a.m.
Cristina intenta cerrar en Madrid el conflicto por Aerolíneas

Paradojas. Con el proceso de expropiación aún abierto, la Presidenta desembarcará esta mañana en el Aeropuerto de Barajas tras cruzar el Atlántico en un Airbus 340-300, matrícula LV-BMT, adquirido por la española Marsans para Aerolíneas Argentinas. Así de íntimas y contradictorias han sido las relaciones argentino-españolas en el último lustro, por tomar de referencia apenas los años kirchneristas. Es que, más allá de los lazos históricos entre ambos pueblos, España ha sido la principal y muchas veces única ventanilla abierta para Argentina en el primer mundo, tras la crisis de 2001.

En este viaje Cristina buscará cerrar el conflicto por Aerolíneas. Propondría respetar un contrato de compra de aviones que había firmado el grupo Marsans, al que le expropiaron la compañía.

La Presidenta viajó con gremialistas y empresarios que intentarán iniciar negociaciones para poner en marcha un acuerdo social.

Por cierto, la relación con España siempre estuvo cargada de sobresaltos. Sobre todo, en lo que se refiere a las inversiones españolas en Argentina. No es cuestión menor: se trata del principal inversionista extranjero en nuestro país

"El acuerdo por Aerolíneas está entre un 90 y un 95 por ciento cerrado", admitieron ayer a Clarín fuentes de Marsans, en referencia a la negociación tripartita por la cual el Estado argentino se haría cargo de la compra de entre 30 y 35 aviones para Aerolíneas que la empresa española había encargado y señado al consorcio europeo Airbus.

De ser así, los españoles quedarían, si no contentos, al menos suficientemente satisfechos como para desistir de la demanda que habían entablado por la expropiación ante el CIADI, el tribunal arbitral del Banco Mundial.

La foto de una Cristina sonriente junto al titular de Marsans y de la poderosa Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Gerardo Díaz Ferrán, que hasta hace pocos días parecía imposible, surge ahora como un trofeo alcanzable antes del regreso de la Presidenta a Buenos Aires el miércoles.

"Aún si no se diera, lo más importante es que se retomó el diálogo para una solución acordada", se atajó una alta fuente de la comitiva argentina que sabe que eso mismo es lo que venía reclamando el gobierno español.

Esta semana, una alta fuente de la diplomacia española confió ante Clarín que en La Moncloa había decepción por el proceso de expropiación que dinamitó la posibilidad de un "acuerdo en mutuo beneficio", que había reclamado públicamente José Luis Rodríguez Zapatero.

Por lo demás, en la delegación argentina aseguran que los empresarios españoles "no tienen de qué quejarse" luego de que en los últimos meses se cedió al viejo reclamo de actualización tarifaria para las concesionarias de los servicios de luz, gas y autopistas.

De cualquier modo, hay una diferencia sustancial respecto a viajes anteriores. España que, venía a la cabeza del crecimiento europeo, ahora lidera el frenazo recesivo y es el país con más desocupados de la zona euro: cerró el 2008 con cerca del 14%. En enero, se sumaron otras 200 mil personas, y ya se habla de que los "parados" superarán los 4 millones antes de fin de año.

No es casual que se haya sumado al viaje a sindicalistas --con Hugo Moyano a la cabeza-- y empresarios --comandados por Juan Lascurain--, a los que a último momento se sumó el ministro de Trabajo, Carlos Tomada. Es una invitación a que puedan palpar de primera mano cómo se concertan políticas ante la crisis en España y, sobre todo, observen el trabajo del Consejo Económico y Social.

En su primer viaje a España como presidenta, Cristina Kirchner recibirá todos los honores de una visita de Estado. Se alojará en un Palacio de El Pardo salpicado por la nieve que cayó en las últimas horas en las afueras de Madrid, y aledaño a La Zarzuela, donde residen los reyes Juan Carlos y Sofía.

Para hoy, el embajador Carlos Bettini espera a la Presidenta con una posible visita a la muestra de Francis Bacon en el Museo del Prado y una entrevista con la TV española. Pero son sólo opciones.

Todo dependerá del ánimo con que arribe Cristina y si prefiere quedarse en El Prado a prepararse para los actos que comienzan mañana con las entrevistas con los reyes, el presidente y el alcalde de Madrid, y la cena de gala que ofrecerán Juan Carlos y Sofia.

Fuente: Diario Clarín
Autor: Leonardo Mindez

 



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