El traspaso de un contrato multimillonario con el consorcio europeo Airbus para la compra de aviones a lo largo de los próximos diez años es la salida que negocia en estas horas el Gobierno para saldar de manera definitiva su conflicto con el grupo Marsans por la nacionalización de Aerolíneas Argentinas y Austral. La presidenta Cristina Kirchner quiere iniciar su próximo viaje a España con ese acuerdo cerrado, que sirva como gesto para relanzar la deteriorada relación bilateral con el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
A cambio de ese acuerdo, Marsans retiraría un reclamo contra el Estado argentino ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones (CIADI), el tribunal del Banco Mundial, por la nacionalización de las dos líneas aéreas argentinas.
El precio de ese acuerdo es el dinero que Marsans ya pagó a Airbus a cuenta de la operación. Una cifra que se mide en cientos de millones de dólares.
Entre el lunes 9 y el miércoles 11, la Presidenta se entrevistará con el jefe de Gobierno español. También se encontrará con el rey Juan Carlos, amigo personal de los dueños de Marsans, Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán. "Todas las negociaciones con Marsans son con la visión puesta en el viaje de Cristina", confió a Clarín una fuente del Gobierno.
El grupo Marsans cerró un contrato con Airbus en octubre de 2007, tras dos años de negociaciones, cuando era dueño de Aerolíneas, de Air Comet y estaban cerca de comprar una tercera línea aérea, Spanair. Ahora a Marsans sólo le queda Air Comet, que es una línea aérea más chica que las otras dos. Aerolíneas fue expropiada y la negociación por la compra de Spanair quedó en la nada.
El contrato de Marsans con la empresa alcanzaba a los 7.000 millones de dólares para adquirir 71 aviones Airbus a lo largo de diez años. Aerolíneas iba a recibir sólo una parte de todo aquel gigantesco lote de aviones. Se llegó a anunciar, a fines de 2007, que dos gigantescos Airbus 380, sobre un total de cuatro que estaba adquiriendo Marsans (con capacidad para más de 500 pasajeros cada uno) iban a ser para Aerolíneas.
Pero los compromisos de inversión que en forma reiterada manifestaron Pascual y Díaz Ferrán (y antes su ex socio Antonio Mata) siempre oscilaron entre 1.000 y 1.300 millones de dólares. Menos de la quinta parte del contrato que ahora se dice negociar.
Las dos partes se mostraron remisas a revelar cuánto es lo que Marsans ya pagó a Airbus. Ese monto es la clave de la negociación, ya que constituye el precio de traspaso del contrato, que permitirá recuperar a Marsans lo ya invertido y la liberará de compromisos futuros. Marsans ya recibió tres aviones A-330 durante 2008 y está a punto de recibir otros tres durante este año. Cada A-330 cuesta entre US$ 185 y 205 millones.
La expropiación de Aerolíneas es el tema más ríspido de la agenda bilateral con España. Fue el eje de los últimos encuentros entre el gobierno kirchnerista y el de Rodríguez Zapatero e, incluso, el jefe de Gobierno español solicitó una entrevista a solas con Cristina en la última Cumbre Iberoamericana de noviembre, en El Salvador, en un último intento para evitar la expropiación. Un mes más tarde, el Senado transformó la expropiación en ley.
Si bien fue desplazada como operadora, Marsans todavía es dueña del 94,41% de Aerolíneas y 98% de Austral. El trámite judicial de expropiación está en marcha.
El director del grupo español, Jorge Molina, dijo que las negociaciones existen, pero se mostró escéptico sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo para el lunes 9. "Se podría llegar a lo sumo a un acta acuerdo", dijo. "Esta negociación excede el compromiso entre Marsans y los funcionarios argentinos. Está por medio Airbus, la cual solicita garantías concretas".
Tanto Molina como funcionarios del Gobierno negaron cualquier posibilidad de que Marsans vaya a permanecer como socio minoritario de Aerolíneas y Austral. "Está totalmente descartado", dijo Molina. En el Gobierno fueron contundentes: "Es un disparate", aseguraron fuentes del primer nivel oficial.
Hace dos semanas, Aerolíneas anunció la firma de un acuerdo con Boeing para adquirir doce aviones, diez 737-700 en leasing y otros dos nuevos, a un valor de US$ 38 millones cada uno.
Fuente: Diario Clarín
Autor: Luis Ceriotto |